Monday, December 06, 2010

Querido Albert,

... qué libro más curioso, más extraño, más divertido y más bonito ha escrito usted. (Sé que es joven pero no me imagino tuteándolo). He leído el de la biblioteca (qué expresión más rara... parece que "el de la biblioteca" puede ser distinto de cualquier otro) pero me han entrado unas ganas tremendas de comprarlo para subrayarlo, manosearlo, arrugarlo y doblar todas las esquinas de las páginas que me diera la gana. Comencé tomando nota de las frases que me gustaban pero tuve que dejarlo cuando vi que iba a copiar todo el libro.

No sé si ha tenido algo que ver con el diseño de la cubierta y la tipografía de los títulos de los capítulos pero debe saber que por mi parte son un valor añadido al libro, que lo hace más llamativo y especial. Me encanta todo... hasta el video promocional que acabo de ver.

Pues sí, este es un libro especial. Únicamente hay algo que me ha... ¿desagradado? Suena demasiado fuerte y no es eso lo que quiero decir, pero... es la madre de Marcos (la madre sin nombre ahora que lo pienso)... ¿no es demasiado redicha? ¿No tenía teorías para todo? Este tipo de recursos quedan muy bonitos: “mi madre siempre decía”, “mi madre pensaba”, “mi madre siempre me enseñó”... pero hay tantas entradas de este tipo que da la sensación de que si las pusiéramos todas en orden, una detrás de otra, omitiendo el resto del texto, habría algunas que se contradecirían. Yo creo que no podría vivir al lado de alguien que estuviera todo el día teorizando, sentando dogmas. Vive y no teorices sobre la vida. Además, suelo desconfiar de las personas así y no me creo nada de lo que me dicen. Si alguna vez encuentro a una de estas personas que de verdad es coherente y vive lo que realmente dice que es la vida o vive como dice... me retractaré de lo dicho... o acuñaré la regla porque hay una excepción.
Fíjese que por esto he empezado y no era lo que más me había llamado la atención. Lo que más ha sido la visión sexual por encima de todo. No sé si es culpa de la educación del personaje o de usted mismo... o ya rizando el rizo, que usted haya hecho así a su personaje porque así es usted mismo. Habría que disculparlo en el primer caso porque tiene que ver con la historia. Llaman la atención las continuas referencias aunque me han gustado cómo están tratadas. Somos sexo en el sentido de que somos cuerpos sexuados y como nos tratamos con nuestro cuerpo (no es posible tener conexiones sólo espirituales/intelectuales porque no podemos sacar esto último de la caja que lo contiene) es inevitable que se establezcan relaciones, es imposible que no se establezcan.

Por último, la historia me enganchó desde el principio pero me desilusionó un poco en cuento comenzó a hablar del don. Me dí cuenta que estaba ante una especie de novela romántico fantástica... o creo que fue cuando habló de la gente que ya no dormía. El remate vino con el lío de los mundos y las pseudoreencarnaciones. Creo que la novela está un poco desordenada... o esa es la impresión al menos. La forma de hablar de Marcos (o la forma de escribir suya que hace el pensamiento de Marcos, eso no lo sabremos... al menos hasta que lea otra de sus novelas) hace que continuamente vayas y vengas, que empiece pero que no acabe, que te olvides de lo que comenzó diciendo y de lo que de verdad quería contarte.

Muchas gracias Albert por esta novela. Espero que se plantee el reto de continuar escribiendo novelas, obras maestras, libros para subrayar. Un abrazo fuerte.

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