Sunday, September 27, 2009

Querida Rosemunde:


Usted nunca defrauda...¡Al menos a mí! Y seguro que tampoco a la persona que me "inició" en sus libros...¡Si hubiera más escritores como usted! (Seguro que los hay pero todavía yo no los he descubierto).

Sus historias están marcadas siempre por un buen gusto y una delicadeza exquisita. Decir que a uno le gustan las novelas románticas y que lee a Rosamunde Pilcher, no siempre me parece justo. Con esto quiero señalar la calidad de "lo romántico" en sus novelas.

Nieve en abril sólo falla en ser demasiado breve (y en que el escenario se aleja de Cornualles). ¿Cuántas páginas? ... 211 páginas en la edición de Los JET de Plaza & Janés (Random House Mondadori aquí) que yo tengo. Creo que ya he leído todas sus historias más largas: Los buscadores de conchas, Septiembre, El regreso... así que ya me tengo que contentar con lo que me queda. Comencé a leer Aires de cambio, de su hijo Robin, pero ya no recuerdo ni por qué lo abandoné.

Esta historia de Nieve en abril no es equiparable con sus grandes novelas, pero es también una lectura muy agradable y entretenida. No quiero ni contarle la cantidad de libros que he empezado a leer este verano (algunos ya muy avanzados) y que me esperan en la mesilla de noche (y no porque lea en la cama...simplemente porque es su sitio en el orden casero) por falta de ganas. Últimamente son novelas de este tipo la que me sacan de mi inactividad lectora. No quiero que se me arrugue el cerebro por "lecturas fáciles" pero al menos lo tengo en "movimiento lector".

Se siente uno como en casa, como si estuviera sentado al lado de un buen y viejo amigo en un cómodo sofá en una tarde lluviosa mientras se está caliente y fuera la lluvia repiquetea en los cristales (y en mi caso, en el techo del patio)... y no hablo de chimeneas y copas de vino porque ni tengo lumbre ni me gusta el vino (¡esta mala educación nuestra!), al reconocer expresiones suyas como (y algo así porque no es textual): "bajó con unos tejanos viejos y un jersey de punto azul de cuello cisne", "ya están floreciendo los azafranes" (en este libro esta frase se repite hasta la saciedad...y por cierto Ajenos, que he descubierto que la flor del azafrán es muy bonita) o zarapitos por aquí y por allá (Ajenos, en esta página de Amigos de los Humedales del Sur de Alicante aparece una imagen de un zarapito real, que quizás sean parecidos a los zarapitos de Escocia). En fin, ventajas y desventajas de leer mucha literatura de un escritor. No se lo reprocho. Más raro sería que sus libros no tuvieran nada que ver entre sí. Yo misma tengo mis expresiones y seguro que si una misma persona me escuchara todo lo que digo y pienso resultaría pesada...por eso creo que a veces ni uno mismo se aguanta.

Bueno Rosemunde...muchas gracias de verdad por su trabajo. Si ahora no escribe, le deseo que descanse y esté bien de salud. Un abrazo y muchos besos.

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