Tuesday, August 23, 2011

Carta póstuma a Pushkin:

Por fin he podido leer la historia que leía... ¿cómo se llamaba? ¡¡Tatiana!! [he tenido que buscarlo] en El jinete de bronce de Paullina Simons. Había otros libros, creo recordar, también suyos, como Eugenio Oneguin y algún otro... La edición de Hiperión es estupenda, con el texto original en ruso y grabados de la primera edición, además del prólogo que contextualiza bastante la obra. Leí su libro en una sentada (la sentada fue de 8 horas aunque creo que su libro sólo me llenó 1). El exordio (por cierto, interesante palabra) dedicado a San Petersburgo es la parte que más me ha gustado. No sé si ha sido muy difícil la traducción pero queda muy bien en castellano. Me gusta sobre todo la dualidad de la ciudad cruel y amiga, destructora y bella, como es todo en esta prosa versificada o en estos versos prosaicos. El zar Pedro es el hacedor de lo grandioso a la vez que el culpable de la destrucción... ¿será este el comienzo de una nueva etapa de lectura desplazada hacia el este?

Carta póstuma al Sr. Kawabata:

Querido Yasunari,

¿son quizás las personas que más ven la belleza de la vida y de las cosas, las que más sufren? ¿Cómo es posible que usted escribiera estos relatos y más tarde se quitara la vida? ¿Cuál era el peso que soportaba? Hace poco que acabé de leerlos. Aparte del relato Primera nieve en el monte Fuji recuerdo aquel de la señora infiel y el otro de los árboles que habían perdido las hojas. Son historias sencillas que no cuentan nada especial, que terminan como cortadas, sin moraleja y sin un final claro y redondo. Ah! Recuerdo también aquel del joven que había eludido el ejército vestido de mujer... curioso y raro hasta el extremo. Esta lectura me ha recordado a otras recientes de escritores japoneses, además de mezclar los escenarios con películas que acabo de ver.

Las lecturas de este año les pertenecen a ustedes.

Friday, July 22, 2011

Querida Alicia:

Sé que no fue usted la protagonista de estas historias, ni siquiera las ha inventado, sólo las ha puesto por escrito... pero aún así, la realidad supera en este caso toda su prosa.
Además, ¿por qué lo llama AMOR cuando quiere decir SEXO? Es de esto último de lo único que trata su libro. No recuerdo que haya ninguna historia apacible, de amor incondicional (seguro que alguna habrá, pero desde luego no abundan). Parece que sólo le han interesado las historias sórdidas y morbosas de celos, infidelidades, drogas, alcohol o maltratos a uno o a la otra.
Ya me lo dijo una amiga (por cierto, sorprendida al ver que yo estaba leyendo su libro): "no vale gran cosa". Y eso que no fueron sus palabras exactas, que si pudiera acordarme...
Hasta luego Alicia.

Sunday, June 19, 2011

Querido David:

Me acuerdo de Siempre el mismo día... ¡Y SONRÍO! ¡Qué bien lo he pasado leyéndolo! Al acabarlo anoté algunas ideas en un folleto del LIDL pero creo que lo he perdido, en la calle o mi propio maremágnum. Y más ilusión me ha hecho aún, pensar que ya está hecha la película. Últimamente sólo leo 'guiones' pero mira que lo paso bien. Su historia es romántica, sí, sin final feliz, sí... pero es tan divertida, tiene tal cantidad de detalles graciosos, cómicos, de frases geniales cogidas al vuelo, de expresiones con las que no puedes evitar sonreirte. Lo he pasado así, bien y mal. Sé que con Dexter yo no tendría futuro. Valoraría la actitud de Emma (en una persona real) que es capaz de aguantar lo inaguantable en una amistad, sobreponiendo el amor y el cariño a las malas etapas. Yo hubiera plantado a Dexter a la primera de cambio. Realmente eso hizo Emma, le dijo que no podía volver a verle aunque le quería mucho. Y sí, también he sufrido con el final. No me lo podía creer. Cuando leí lo que le pasó a Emma, tendría que haberme visto: volviendo y revolviendo rápidamente las páginas para ver si aparecía en las siguientes... y creí verla, es verdad, pero sólo fueron espejimos de otra época. Estoy deseando ver la adaptación porque sé que también disfrutaré, aunque no tanto como lo he hecho con el libro... o eso creo.
Espero que le vaya bien y continúe escribiendo así. Un fuerte abrazo. Si rescato mis anotaciones ilegibles en la publicidad junto a la oferta de calabacines, le añadiré alguna nota. Un beso.
...Y una última cosa... acabo de tener un flash, un recuerdo agradable, de la relación epistolar (basada en su relación de dependencia, de mantener el contacto, de to be in touch) que tienen Em (¿era Emm?) y Dex durante su vida. Me reí muchísimo con las postales de Dexter: ¡INUNDADO EN VENECIA! y cosas así, mientras ella se dejaba el alma escribiéndole cartas con el corazón. Es genial como ha sabido captar las diferencias entre estas dos personas, reflejo de las que se dan hoy en día en cualquier parte... Y nada más, esa era mi última reflexión. Otro beso.

Saturday, June 18, 2011

Carta póstuma al Sr. Dahl,

Hoy me acordé, mientras ponía al día mi situación lectora, que hace siglo y medio (más o menos) leí sus Relatos de lo inesperado publicados en español por Anagrama. Mi libro incluye una bonita dedicatoria de la persona que me lo regaló. Me gustó revivir la sensación de recibir un libro como regalo, en este caso, por mi cumpleaños. -- No tengo casi ningún recuerdo de su libro. Me acuerdo, sí, de algunas historias, como la del joven que entra en el hostal que lo llama desde la calle con sus luces de neón o la de la apuesta en la piscina... ¡Ah! Y la de la señora que quiere irse a toda costa a ver a su hija y la exaspera su marido con su lentitud siempre de último momento. Su libro, en global, me sorprendió muchísimo. Sus historias atrapan y cuando descubres su estilo, una vez has leído la primera, esperas a sorprenderte con el final de la siguiente. Es macabro, mordaz, satírico... no he leído a Poe pero lo comparan con usted. Y no es curioso que también escribiera historias para niños. Los Gremlins, Charlie y la fábrica de chocolate y Matilda, que son las historias que conozco, aunque sea por su adaptación al cine, tienen el mismo tinte que este libro. No son cuentos perfectos. En ellos hay un punto de terror y de locura.
Gracias, Sr. Dahl.

Monday, May 30, 2011

Querido Mr. Sparks:

¿Le escribí? Hace un tiempo sí, pero también hace un tiempo que leí El cuaderno de Noah y no he vuelto a escribirle. Recuerdo que ví la película algunos años después de su estreno, cuando alguien se sorprendió porque no la había visto y me prestó el DVD. Me gustó muchísimo la historia pero en la película se da menos peso a la vejez, a lo que es la historia contada desde el punto de vista del Noah anciano. Eso es algo que no me gusta de su novela porque la historia de la relación entre Noah y Allie, en el tiempo en que se conocen y se enamoran, ocurre -contada- muy deprisa. Aun así, me gusta mucho su estilo y forma de escribir. Te permite meterte en la historia, es fluida y te lleva dulcemente...

Siento dejarlo aquí, pero realmente nada más me ha quedado de su libro que una buena sensación.

Señalé, hace unos meses cuando leí su libro, 3 pasajes. El primero tiene que ver con la reflexión que hace Noah sobre el paso del tiempo a partir del recuerdo de su padre (... dentro de un par de años su imagen se habrá desvanecido por completo, y yo ya no estaré, de modo que su recuerdo desaparecerá como un mensaje escrito en la arena...) ; el segundo, una alusión a su reacción en los primeros momentos de la enfermedad de Allie (... yo era una enciclopedia, un compendio sin sentimientos de los qués, cuáles y dóndes de su vida, cuando, en realidad, lo único importante eran los porqués, las cosas que yo no podía responder...); y el tercero un fragmento de la carta que Allie le deja antes de olvidarle (te quiero por muchas razones, pero sobre todo por tus pasiones, que siempre han sido las cosas más maravillosas de la vida). Con estos, desde luego, se resume todo.

Hasta otra Nicholas.

Friday, May 06, 2011

Querido Sr. Ishiguro,

Me ha gustado su libro. En cuanto (por casualidad) ví en Internet algunos minutos de la película que a partir de él han hecho (sólo 1 ó 2 semanas antes de la promoción del trailer por TV) me lanzé (prácticamente... hoy la cosa va de paréntesis) a cogerlo prestado en la Biblioteca (suerte que lo tenían). Sin conocerlo (a usted) me atrajo una historia que luego se ha desvelado diferente. Ví unas imágenes de la campiña inglesa y esas historias... (how to say?), "de campo", me encantan. La historia ha sido "de campo", sí, y de un internado, pero el tema principal se alejaba de lo "habitual". Me hace gracia porque la narración de Kathy podría haberla hecho yo: Kathy habla enlazando ideas sin fin, sin orden ni concierto, una detrás de otra pero referidas a distintos momentos. No habla en orden cronológico. En este sentido, me parece terriblemente desordenado: "Porque eso ocurrió después pero antes pasó lo siguiente por razones desconocidas en ese momento que luego se explicaron". Una narración desordenada es más entretenida. Es más propia de eso, de una narración, del relato de unos hechos de manera coloquial, aunque estemos acostumbrados (me parece) a un comienzo, un desarrollo de los acontecimientos 1, 2 y 3 y un final. Creo que de manera lineal se conoce mejor una historia. Se averiguan primero las causas y luego las consecuencias. Sino, las cosas se van conociendo de otra manera y también es interesante: uno analiza el porqué (causa) ocurrió algo (hecho=consecuencia). Quizás estoy elucubrando... desordenadamente. Pero en su novela tampoco se explica nada claro. Respecto a la clonación hay algunos misterios: ¿qué significa realmente "completar"? Parece que mueres, sí, pero en algún momento se sugiere o parece, que esto responde a un estado catatónico en el que ya aprovechan hasta lo último que te queda, pero dejándote aún vivo.La historia es horrible pero, bien pensado, es una aberración que podría ocurrir. Es horrible este utilitarismo de las personas, el tratarlas como objetos, pero cosas peores han ocurrido en la historia. Con que exista un fin "bueno", algunos podrían pensar que cualquier medio puede ser bueno para lograrlo. Pero, ¿qué vida es la que merece ser vivida? ¿Quién lo decide? ¿Por qué no muere aquel al que le ha llegado la hora y no el ser que ha sido creado para salvarlo? ¿Quién decide que el segundo tiene menos valor si nace igual que los otros, de otro hombre? ¿Es una cuestión únicamente temporal, de quién llegó antes? Algunos misterios no se descubren pero otros sí, al principio, cuando entiendes que los cuidadores lo sabían, que estaban en el ajo de algo. Me pregunto también si cuando fueron a Norfolk era la primera vez que viajaban al "exterior" pues no se menciona nada parecido antes. Quizá era algo más común. Y sobre todo me pregunto una cosa: ¿Por qué no huyeron? Hay un momento clave, cuando Kathy y Tommy (por cierto que nuestros personajes, junto con Ruth, son de los pocos que no tienen 2º nombre, expresado con inicial) descubren que no hay prórrogas ni aplazamientos... ¿no les cabía en la cabeza la huida? ¿Aceptaron el destino que otros habían decidido para ellos? ¿Por qué no fueron los primeros que se alejaron de todo y se escondieron? ¿Por qué no eligieron su propio destino cuando lo tenían en las manos? Ahora, pensando en alto, veo que esto puede ocurrirnos a cualquiera: tener la oportunidad de escapar o de alejarnos de algo que realmente nos destruye aunque fuera parte de un camino que en su día elegimos o simplemente por el que pasábamos pero pensando que era donde debíamos estar. No siempre se es valiente para aceptarlo, reconocerlo y tomar la decisión.
Me encantan los giros en torno a la canción de Judy Bridgewater. Me ha gustado que fuera una canción ficticia, inventada como parte de la historia, pero me ha entristecido pensar que no puedo escucharla como lo hacía Kathy porque ya nadie podría escribir, componer y cantar lo que usted oía mientras la escribía.
Muchas gracias por haber escrito esta historia que me ha dado tanto que pensar.

P. D. a los ajenos: va todo en un gran párrafo bastante ilegible porque últimamente me estoy peleando con Blogger por los saltos de línea... hay veces que me pierdo en la nada entre un párrafo y el siguiente... a ver si lo domo.

Actualización del 03.11.12. Querido Sr. Ishiguro: ¿ve lo que me he encontrado andando por las calles de la ciudad donde vivo? ¡Qué sorpresa! ¿Quién lo pintaría? ¡Quiero conocerla o conocerlo! ¿Habrá leído su libro o sólo habrá visto la película? ¿A quién se lo escribía? ¿Qué historia hay detrás de estas palabras?



Sunday, April 24, 2011

Querido Sr. Levy,

Marc, le intento escribir a la velocidad de la luz porque tengo muy poco tiempo. Eso sí, ayer acabé de leer su libro a las 5 de la mañana (entonces más bien lo he acabado hoy) y sí tengo la historia más o menos fresca en mi cabeza. Felicito en primer lugar a los que se están encargando del diseño de las portadas de sus libros en las ediciones en español: me encantan las imágenes y la tipografía que Planeta está utilizando. La novela me ha parecido un poco rebuscada. Seguro que leeré la continuación pero también seguro que me costará seguir el hilo. De nuevo me pasa como si no pudiera concentrarme en la lectura y... ¡creo que no es culpa mía! Los libros suelen absorberme pero en este, como en otros que he leído recientemente, la historia pasa por encima mía... o soy yo la que pasa por encima de ella. Las líneas no me atrapan, son sólo líneas... que leo.

En fin, mi tiempo se acaba... Intentaré contarle algo más adelante. Un abrazo temporal.

[Continuo el 06/05/2011]

Mientras pensaba que debía volver a escribirle recordé que ya había leído otro libro suyo... Contando con esta es, entonces, la tercera vez que le escribo. He repasado mi misiva del anterior libro que leí, Volver a verte, donde me proponía la lectura de otro de sus novelas para comparar. Pues bien, sin quererlo ni desearlo, me lo he vuelto a encontrar por el camino. La sensación de esta vez, como le dije el otro día, ha sido distinta. La historia me ha parecido mal construida y en ocasiones, demasiado técnica para ser una novela. Creo también que es repetitiva, las ideas y ambiciones de Keira y Adrian se presentan una y otra vez. Hay demasiado misterio en torno a la organización que los persigue y al final creo que no he llegado a entender nada. Parece como si usted mismo no estuviera seguro de qué querían ocultar. La idea de llamarlos por los nombres de los países a los que representan me ha resultado curiosa y me ha recordado a la lectura (inconclusa por mi parte) de El hombre que fue jueves. El final es bastante cortante pero me ha gustado la puerta que deja abierta. ¡Al menos le digo algo bueno!

Sr. Levy, su libro viajero (novela que se desarrolla en el mundo) me ha acompañado a mí también a lo largo y ancho (o estrecho) de 4 países, aunque ninguno ha coincidido con algún escenario de la novela. Me intriga -aunque no mucho- cómo acabará la historia. Por ahora se han dado 0 pistas. No espero menos que una señal extraterrestre o una dimensión paralela, aunque a la vez me defraudaría enormemente. Un abrazo.

P. D. a los ajenos: Seleccioné algunos párrafos y con el permiso de los señores de la propiedad intelectual (y a modo de reclamo del libro), los transmito:

¿Cómo marcharse de viaje al día siguiente, sin ni siquiera haber vuelto a verlo? Marcharse sin decir una palabra es peor que un abandono; el silencio es una traición.

Y, sin esperar respuesta, Keira dejó caer su carpeta al suelo, se lanzó a mis brazos y me besó. Aquel beso me supo a papel maché; era exactamente eso, un beso de papel en donde en otro tiempo había soñado con escribir todo lo que sentía por ella. El párrafo sigue con la idea del beso pero esto, conociendo la trayectoria "de papel" de Keira, es precioso.

... Durante la cena intentó contarme qué había sido de su vida desde nuestra separación. Pero ¿cómo explicar quince años de existencia en tan sólo unas horas? La memoria es tan perezosa como hipócrita y sólo retiene los mejores y los peores recuerdos, los tiempos más extremos, nunca la medida de lo cotidiano, que borra.

Por otro lado, la cita en la página anterior al prólogo me ha encantado... ¿Quién era André Brahic? No, no, perdón, "es", quién ES André Brahic. Copio de la Wikipedia en francés:

André Brahic est un astronome, physicien français et astrophysicien né en 1942 à Paris. Il est connu par le grand public pour avoir découvert les anneaux de Neptune ainsi que les arcs de cette même planète auxquels il a donné les noms de Liberté, Égalité et Fraternité.

Y la cita:

Todos somos polvo de estrellas

ANDRÉ BRAHIC

Friday, April 22, 2011

Querido Sr. 村上 春樹,

No me acuerdo cómo me referí a usted en otra ocasión, pero de nuevo nos volvemos a encontrar. Esta vez, por la insistencia de una amiga que ha leído varias novelas suyas y, ante mi desencanto por su novela Tokio blues, me quería presentar al gran Murakami, al escritor que ha encandilado a Occidente, aunque para ella sea también el de los finales "incompletos".


[P. D. a los ajenos: Conforme escribo, he encontrado varias páginas interesantes sobre el autor... Llevo tiempo sin cultivar la buena costumbre de saber un poco sobre la vida de los escritores a los que leo... Una de ellas, la entrada sobre él en la Wikipedia]


Hace ya varias semanas que acabé su novela y ya no tengo muchos recuerdos. Creo que sólo me quedan dos: Por un lado, la cantidad de "grandes frases" que surcan su novela. Son ideas o expresiones que se encuentran en medio de la lectura y que tienen tintes de prosa poética. Por otro, el lado onírico de parte de la historia. Me ha gustado, sí, pero no he llegado a comprenderlo. Podríamos interpretar que Myu se vió a sí misma desde la noria haciendo lo que de verdad había hecho en su habitación. La forma de expresarlo me parece bastante confusa. Tan real, como si de verdad hubiera dos personas en ese mismo momento y se viera con sus prismáticos en otro punto distinto. Por un momento pensé que era otra, una doble, y que el hombre que la acechaba se había llevado a esa chica que se parecía tanto a ella a su habitación.

He leído que fue la primera novela en la que introdujo una relación lésbica. Pensando ahora en la historia leída, estaba mezclando ésta con Tokio Blues donde también se menciona una relación parecida. Si no llega a ser por la belleza del texto en algunos momentos hubiera podido decir lo de "leído uno, leídos todos".

Seguro que hasta pronto. Gracias. ありがとうございます

Wednesday, March 09, 2011

Sr. Baricco,

Este fin de semana he podido leer su novela... o cuento... o historia, Seda. Ciertamente es eso, una historia, un relato de unos hechos, en ocasiones repetitivos, como en la realidad hubieran sido: el comerciante que va y que viene y durante cuatro años hace el mismo - o casi el mismo - trayecto de ida y vuelta. Siempre, excepto al final, cumple su cometido. No se sobrepasa, es calmado, no hay angustias o sorpresas de última hora. Las cosas ocurren en esta historia sin sobresaltos aunque hay enigmas y misterios, preguntas sin contestar, cosas sin explicar. La historia está abierta por los cuatro costados.
No me ha gustado mucho. El lenguaje y el ritmo son pausados y poéticos. La repetición, los puntos y aparte y el tempo dan al libro un toque de belleza, un aura especial. Pero aun así no me convence.
P. D. a los ajenos: Hay una frase que me ha gustado especialmente:
... Tenía los labios entrecerrados, parecían la prehistoria de una sonrisa.

Estimado Sr. Murakami:

Creo que después de escuchar Norwegian wood de los Beatles he podido comprender un poco mejor su libro. Hay muchas otras canciones que me gustaría escuchar y seguro me ayudarían a entender más… Su historia está llena de referencias tanto musicales como literarias. Me ha sorprendido que la mayor parte de éstas sean occidentales: pensaba que los estudiantes preferirían leer autores japoneses y también que se enseñara a los griegos en Historia del Teatro. También imaginaba que las costumbres, las expresiones y los modos de ser iban a ser distintos de los nuestros pero también me he sorprendido viendo lo contrario, lo parecido que podemos ser.
Su libro, por otro lado, está invadido de tristeza, desconsuelo y melancolía. Por eso lo del blues... Y esto no sólo les pasa a los que han estado en contacto con el suicidio de amigos o familiares. Creo que todos los personajes que aparecen en el libro están empapados de esa “depresión asiática”. No me gusta demasiado este tipo de literatura. De verdad creo que no me hace bien.
Me suena además a una especie de espíritu romántico en el que todavía perdura el recuerdo y el amor por la naturaleza y los paisajes, donde la hierba y las espigas se mecen al viento, donde el cielo está tan alto que duele el cuello de mirarlo (o algo así) y donde abundan la niebla y los bosques.
Me ha gustado mucho el personaje de Watanabe. Su hablar, su soledad elegida y disfrutada y, a la vez, su necesidad de las personas y su capacidad para reconocerlo.
Su libro también está lleno de gente honesta que habla de forma totalmente sincera, intenta hacerlo o pide a los demás que lo hagan. Creo que no hay falsedad ni engaño. No hay palabras vacías, ni sonrisas ni conversaciones incómodas. De esta forma la vida me parece mucho más sencilla y rápida.
Dejo para mí la letra de Norwegian wood y un saludo para usted.

I once had a girl, or should I say, she once had me...
She showed me her room, isn't it good, norwegian wood?
She asked me to stay and she told me to sit anywhere,
So I looked around and I noticed there wasn't a chair.
I sat on a rug, biding my time, drinking her wine.
We talked until two and then she said, "It's time for bed"
She told me she worked in the morning and started to laugh.
I told her I didn't and crawled off to sleep in the bath
And when I awoke, I was alone, this bird had flown
So I lit a fire, isn't it good, norwegian wood.

P. D. a los ajenos: Creo que si tuviera un gato también lo llamaría Gaviota... Y si tuviera un perro, lo llamaría Camino, como Robert Kincaid en Los puentes de Madison County.
[Añadido del 20/06/2011]
Sr. Murakami, ¡tengo que contárselo! (Aunque no sé por qué en cursiva, no me pregunte). Ayer, mientras iba en el autobús, oí una conversación tan interesante... Un chico, hablaba con un amigo, dolido quizás por una ruptura reciente mezclada con toques de insatisfacción general. Este chico, después de varios consejos y una conversación bastante profunda (creo que es la primera de este tipo que oigo en un autobús) le dijo algo que había aprendido en un curso de ética, algo como que hay que aprender a aceptar las imperfecciones del mundo y de nosotros mismos... No se lo cuento tal cuál, me quedé con la idea... Pero mientras lo oía pensaba: "¿Dónde he oído yo esto antes?" Sabía que provenía de algún libro que había leído recientemente y eché la vista atrás, ayudada por las imágenes mentales que tengo de este blog... y de repente caí: "¡Murakami!" Aunque en ese momento no supe a qué libro pertenecía. Ya hoy he enlazado las ideas... No recuerdo cómo se llamaba el personaje que lo decía, el que lo había aprendido y era el amor de Watanabe (fíjese que sólo me acuerdo del personaje masculino). Recuerdo que, al leer el libro, también comenté esta idea con alguien, citando totalmente la fuente y las palabras que decía tal como las recordaba. El personaje estaba aprendiendo, no a superar sus imperfecciones (esa era la palabra, como también dijo el chico del autobús), sino a conocerlas, para así saber que su imagen del mundo estaba distorsionada por estas. Así podía llegar a conocer el mundo como es, aunque siempre sabiendo que estaba siendo a través de sus propias imperfecciones... Con esta última idea ya desvarío, pero acéptela de manera general. No sé si la tal persona/s que dió/eron el tal curso de ética sacó las ideas de su libro o fueron usted y ellos los que se basaron en una/s tercera persona/s... o sus reflexiones coincidieron... o tienen ambos todos un gran sentido común. Me gustó mucho reconocer esta idea, oirla en la voz de este chico, que él la dijera a su amigo, que el amigo la aceptara (según la conversación siguiente), que la trajera a mi mente, que me recordara a su libro... y al fin, que yo tuviera la cara dura de escuchar, sin ningún miramiento toda la conversación... Luego no hablé con este chico... me pierdo las mejores. Un abrazo.

Monday, March 07, 2011

Querida Paullina:

Para mis queridos abuelos, que han sobrevivido a la Primera Guerra Mundial, la Revolución rusa, la guerra civil rusa, la Segunda Guerra Mundial, el sitio de Leningrado y la evacuación, la hambruna y las purgas, a Lenin y Stalin, y en el ocaso dorado de sus vidas, a veinte veranos sin aire acondicionado en Nueva York. Que Dios os bendiga.
[Dedicatoria de El jinete de bronce]

Paullina:
Después de una semana (sí, para mí sólo una semana, eso sí, a pleno rendimiento) en Rusia, pasando hambre y frío (mucho frío) y soportando también el calor agobiante del verano, el celo y la pasión de dos amantes (aguantando la envidia y resignada), el miedo por el futuro y por el presente, viviendo la muerte... creo que me será más fácil comunicarme con usted de esta manera:

¿Qué me ha gustado de El jinete de bronce?
- ALEXANDR. ¿Por qué? Cumple (o cumpliría) 24 años al final de la novela. Para mí es un niño aunque aquí es un adulto... ¿exagerado? Yo creo que sí. Se entiende por todas las experiencias que ha tenido que vivir y la consecuente toma de decisiones. Pero, insisto (yo misma), ¿por qué me gusta? Porque está VIVO. Y no “vivo” porque le lata el corazón y la sangre le corra por las venas, vivo porque tiene y expresa sentimientos (que él siente y que otros sienten), vivo porque se alegra, sufre y ambas cosas las hace al máximo, vivo porque decide sobre su vida, cuando puede, y reflexiona sobre los caminos que la vida le hace tomar...
Me gusta Alenxadr porque es un hombre que sabe ser “cotidiano”. En el libro no sólo hay momentos de amor (bastante explícitos por cierto y que se nota han sido escritos por una mujer) sino momentos de vida. Alexandr hace un banco, corta una mesa que sirva para el fuego, lava los platos, come y pide comida con ganas, defiende a Tatiana, la acompaña a por sus raciones, atraviesa un campo de batalla para buscarla en Lazarevo... Y no todo son cosas heroicas. La mayoría de ellas prosaicas. Eso es lo que más me ha gustado. Da la impresión que Alexandr sea un hombre con el que se pueda hablar de todo. No sólo ha visto a Tatiana con su vestido blanco de flores rojas sino que la ha visto envuelta en un abrigo negro el doble de grande que ella, enferma y desnutrida o bajo los cascotes de una estación derruida.
En este libro hay pocos puntos suspensivos (esos que tanto me gustan). Se dice más de lo que se pretende que se intuya o, al menos, se dice mucho. Aun así, también hay espacio para la imaginación y sobretodo creo que se transmiten muy bien los sentimientos.

Además, que la historia sea tan larga permite que se vea evolucionar a los personajes, que sepas de dónde vienen, lo que han vivido y adonde quieren ir. Sus recuerdos son también tuyos. Cuando Tatiana y Alexandr se acuerdan del momento en que se vieron por primera vez, yo también he podido recrear ese hecho como un momento de la historia vivida. Y ahora me acuerdo yo de la primera vez que él la toca:
Él continuaba sujetándola. Su mano, que tenía el tamaño de un país pequeño, quizá Polonia, le rodeaba todo el brazo. Tatiana se irguió, con un leve temblor, y él la soltó, dejando un tibio espacio vacío donde había estado su mano.

... de cuando le regala los libros y ella no sabe que hacer con el papel que los envuelve:
- Pero lo has envuelto tan bien... ¿Por qué tengo que tirarlo?
- No es más que papel.
- Si es sólo papel, ¿por qué lo has envuelto?

Cuando celebran el cumpleaños de Tatiana...
Alexandr tenía una risa muy bonita. Una risa sincera, profunda, masculina, que nacía en su pecho y se contagiaba para acabar en el suyo.

... y Tatiana intenta averiguar...
... quería preguntarle si alguna vez lo llamaban de otra manera que no fuera Alexandr. Era una pregunta poco apropiada y no la formuló. Caminar al atardecer por un paseo a la orilla del río tendría que bastarle. No podía preguntar cuál era el apodo cariñoso que a Alexandr le gustaba escuchar.

Y más tarde lo averigua:
- Si quieres, tú puedes llamarme Shura.
«¡Shura! Qué apodo tan cariñoso. Me encantaría llamarte Shura»
- ¿Quién te llama Shura?
- Nadie – contestó Alexandr, mientras le dedicaba un gesto de despedida.

Y volviendo al momento en que se ven por primera vez... me parece fantástico... ¿cómo no han hecho una película de su libro? El escenario espacio-temporal es genial. La despreocupada Tatiana lamiendo un helado el día de la declaración de la guerra, ignorante de las consecuencias y de su propio futuro. Alexandr que la ve, desde el otro lado de la calle y es capaz de conectar con ella, de ver en todo el conjunto el valor de esa persona en sí y para él. Que es capaz de pararse, de VERLA y de seguirla.

[Me olvidé de los guiones, pero aquí vuelvo]
- Me ha gustado que la historia se acabe y tenga un final aunque también sepa que hay una continuación y en el libro se pueda intuir. Pero El jinete de bronce es un libro con un punto de partida y un punto final (o seguido).

¿Qué no me ha gustado de El jinete de bronce?
- El ascenso militar imparable de Alexandr me ha parecido exagerado. Creo que si me hubiera fijado, al menos hubiera aprendido algo sobre graduación militar.
- No sé por qué pero el final de la historia no me ha cautivado tanto como el principio. Hay un punto de inflexión en Lazarevo, cuando Alexandr llega y la descubre nadando en la abundancia, vestida de verano y nadando en el río. Las dudas sobre porqué o por quién él estaba allí eran lógicas pero me ha parecido que se alargaban demasiado. La salida de Rusia sí es de thriller y los momentos en los que ella descubre la forma de vida occidental son excepción. Me estoy acordando ahora de cuando ve por primera vez una lavadora. Estos momentos sólo se mencionan, sí, pero con el bagaje a la espalda que tenía como lectora de la vida de Tatiana, creo que los he podido sentir como los sintió ella.
Fuera de toda pregunta me quedarían un par de cosas por decirle. El libro me ha parecido duro. Edulcorado con una historia de amor, pero duro. Aunque me ha hecho interesarme por la historia rusa de esos momentos y preguntarme por los que no aparecen, no hubiera leído nada sobre el asedio de Leningrado en otras circunstancias. Creo que ha contado o recreado la historia bastante bien. Las etapas de la guerra en la población civil. Sin orden: el entusiasmo y el arrojo, el miedo y el terror, la ingenuidad y la ignorancia, la violencia y el odio, el deseo de venganza, el “sálvese quién pueda”, el egoísmo y la cobardía, la desesperación, el embrutecimiento y la deshumanización, la valentía y la heroicidad... Si pudiéramos ver en imágenes y sentir en nuestra piel lo que los estuvieron allí vieron, sintieron y vivieron, seguramente sería mucho más duro de lo que usted nos cuenta. Pero aun así, me parece bastante aproximado.
Al igual que cuando leí Ensayo sobre la ceguera, pienso en estos momentos de pánico y caos y tengo miedo. Tatiana y su familia, como todos los rusos de ese momento, vivían en la estrechez y la lucha formaba parte de sus vidas. Para no pensar “en colectivo”, me pregunto, ¿yo estaría preparada?...
He reflexionado mucho sobre este tema mientras leía y todavía me ronda por la cabeza.
El otro tema que quería comentarle (o sobre el que reflexionar en voz alta) es la red de mentiras que tejen Alexandr y Tatiana. Si esto ocurriera (que ocurre) en la vida real, ¿no sería más fácil cortar de raíz y aclarar la verdad desde el primer momento aunque alguien sufriera que esperar hasta el punto en el que las mentiras te llevaran a hacer cosas que no quieres?

Paullina, delante de mí tengo dos jinetes de bronce... podría tener un tercero, porque hay uno en la ciudad donde vivo, aunque no represente a Pedro el Grande... pero ahora sólo tengo dos: el suyo y el de Pushkin. Aunque quiero comenzar a leer este último, no sé si voy a ser capaz de captar todo el significado de este poema... Emocionada, le quiero dar las gracias por haber escrito este libro y por haberme introducido en otro. Por ahora no quiero leer los dos volúmenes que continúan al Jinete porque me he visto demasiado absorbida por él y yo, que no soy como Tatiana, aunque llevo toda mi vida respirando, necesito seguir haciéndolo.

A very big hug.

P. D. a los ajenos:
Llegué a este libro por una referencia en un comentario a una entrada publicada en un blog. El libro, como veréis los que estáis buscándolo, no parece estar por los canales habituales de venta: agotado en librerías y no presente en librerías de viejo... al menos de un primer vistazo. Yo he leído la edición de Grijalbo de 2001 pero creo que también lo editó Círculo de Lectores.

Os dejo unas últimas palabras...
- Por favor, no te mueras – le suplicó –. No creo que pueda enterrarte. Ya he enterrado a todos los demás.
- ¿Cómo puedo morir cuando tú has vertido tu sangre inmortal en mis venas? - preguntó el comandante con voz entrecortada.

Carta póstuma al Sr. Fast:

Querido Señor,
Acabo de releer el prólogo que usted escribió a la primera edición de su obra y el otro de 1996 que incluye la edición que he leído (de El País). Me han dado los datos que había olvidado sobre cómo y en qué circunstancias escribió esta historia, Espartaco. Hace años (creo) que no leía una novela histórica, o por lo menos basada en personajes y hechos reales, no tan alejados de lo que ocurrió... aunque eso, ¿quién lo sabe? He buscado en la Espasa* (cosa que tampoco había hecho hace años) lo que había escrito sobre Espartaco. Según dice, provenía de sangre noble pero fue reducido a esclavo por haber desertado del ejército romano donde servía como soldado. Son más las semejanzas que las diferencias entre la figura real y la que usted plasma en su novela.
Me encanta la forma en que todas las historias y los personajes se interrelacionan, espiritual y corporalmente, en los caminos, las ciudades, en las villas y ante la mesa, reflejando muy bien (al menos como imagino) la sociedad romana de esa época.
Y de nuevo me asombro – como me pasó hace meses cuando leí El hereje – de la crueldad humana para el martirio y el castigo. También incluye la Espasa la mención a las 6000 cruces que sembraron la Vía Apia entre Roma y Capua. Cuántas veces en la Historia nos habremos escandalizado ante estos hechos pero... ¿cuántas veces se han vuelto a repetir? ¿Cuántas veces volverán a repetirse? En cuanto no quede hombre que lo recuerde, en cuanto los hechos se desvirtúen y banalicen lo suficiente y exista cualquier “motivo superior” que los justifiquen. Y ocurrió de nuevo con los esclavos americanos (que son de ida y vuelta), los campos de concentración, la explotación en el Tercer Mundo...
Algo dice la Espasa también (perdóneme que la cite tanto, pero me entró la curiosidad de contrastar sus datos) sobre cómo Espartaco no podía controlar a sus hombres, dispuestos a la venganza. Presuponemos los motivos puros en Espartaco, sí, puros, como dice Varinia (la Espasa no la nombra en esta entrada), como él era puro. ¿Hay alguien así hoy en día? ¿Existe alguien con tal rectitud? ¿Alguien capaz de ofrecer su vida por un derecho de todos? Creo que estas son virtudes perdidas en el mundo de hoy en día, al menos en el que me muevo, imposibles de conseguir por la velocidad de la vida que sólo te deja pensar en ti mismo y en dónde agarrarte para no marearte.
Otras dos cosas me han llamado la atención: por un lado, el uso de expresiones y palabras sacadas de la época, como si el narrador de la historia se situara en la nuestra. En esos momentos la narración no parece instantánea sino que parece puesta en manos del escritor, es decir, de usted; y por otro, las referencias – al menos a mí me lo parecen – al ideal de la sociedad comunista que no distingue entre amos y esclavos y en el que todo es de todos.

Gracias Sr. Fast. Creo que sí consiguió algo grande contando esta historia.

P. D. a los ajenos: Este libro fue un regalo de 1€ que agradezco como si hubiera sido de 10.000€.

*Por cierto que la redacción de la Espasa ya suena a desfasada: “Espartaco, dotado de gran inteligencia y de una fuerza hercúlea, fué bien pronto el núcleo contra el cual convergieron todos los espíritus decididos á morir por la libertad, redimiendo á todos sus compañeros, los esclavos y quizá á la misma Italia oprimida por Roma, antes que perder la vida sirviendo de espectáculo á los caprichos brutales y voluptuosos de los romanos”. La referencia bibliográfica que contiene la cita de Espartaco en esta Enciclopedia corresponde a Giovagnoli, Spartaco (Milán, 1882)

Sólo algunos textos...

Varinia, cuando era una niña, había observado qué ocurría a los hombres y a las mujeres de su tribu cuando se amaban mutuamente. Se le llamaba el triunfo sobre el temor; hasta los demonios y los espíritus de los grandes bosques en que vivían los suyos sabía que aquellos que amaban eran invulnerables al temor, lo que podía verse en los ojos de los que amaban y en la manera como caminaban y en el modo en que entrelazaban sus dedos.

... Graco recordaba muy bien aquel momento, pues fue entonces cuando Espartaco cobró vida surgiendo de la nada para remecer el mundo entero. Otros hombres tienen raíces, un pasado, un comienzo, un lugar, una tierra, un país..., pero Espartaco no tenía nada de eso. Había nacido de los labios del soldado que sobrevivió y cuya supervivencia había sido determinada por Espartaco con el fin, con el propósito, de que regresara al Senado a decir que era un hombre de tales o cuales características. No era un coloso, ni un salvaje, ni un ser terrible, sino simplemente un esclavo; pero había algo en él que el soldado vio y que debía ser contado.

Una vez, mucho tiempo después de esto, un esclavo romano fue crucificado (...), fue perdonado por el propio emperador, y consiguió vivir. Escribió un relato de lo que había sentido en la cruz, y lo más extraordinario de este relato es lo que decía de la cuestión del tiempo. “En la cruz – contaba – hay solamente dos cosas: dolor y eternidad. Me han dicho que estuve en la cruz solamente veinticuatro horas, pero yo permanecí en la cruz más tiempo que el transcurrido desde que existe el mundo. Si el tiempo no existe, entonces cada instante es igual a siempre”


Por cierto, ¿quién no ha visto a Kirk Douglas en el Espartaco de Kubrik?

Monday, December 27, 2010

Estimado Sr. Robert J. Waller:

Hoy por fin, sí, acabo de terminar su novela Los puentes de Madison County. Y no digo "por fin" por haber estado mucho leyéndola y deseando acabarla. Nada más lejos. El "por fin" es simplemente por el "acabo"... acabo de terminarla y yo estoy aquí escribiéndole.

Me ha gustado, sí. Llevo una temporada leyendo novelas que se han adaptado al cine y siempre tengo muchas ocasiones para comparar. En este caso creo que la novela queda pobre. Ese erotismo que transmite la historia no está tanto aquí como en la película. En la novela sí creo que ahonda en la personalidad de Robert Kincaid. Eso me gusta mucho. Todo lo que describe de él como "el último cowboy" y eso de que pertenecía a otra época, que estaba fuera de este mundo estando en él. Hay un párrafo que lo resume y que me encanta:

Francesca no respondió, intrigada por ese hombre que daba importancia a la diferencia entre un pastizal y una pradera, que se entusiasmaba por el color del cielo, que escribía un poco de poesía pero no mucha ficción. Que tocaba la guitarra, se ganaba la vida con las imágenes y llevaba su equipo de trabajo en mochilas. Que era como el viento, y se movía como el viento. Que venía del viento, tal vez.

Hay otros pasajes que hablan de su interior... pero me parece que con palabras vacías, como el texto de la Dimensión Z. Me vale mucho más el párrafo anterior y esa parte del viento. El viento es sinónimo de libertad como la idea de 'cabalgar sobre él'.
La carta que Francesca deja a sus hijos sería difícil de comprender. Como ella dice, con estas u otras palabras, los hijos tendemos a pensar que nuestros padres son seres asexuados. Además, un amor sentido de esa manera, no se puede expresar con palabras. Y de nuevo me da por pensar que esto hoy, ahora, en mi realidad terrena, sería imposible. Y todo porque vivimos deprisa, deprisísima, no tenemos tiempo para pensar, para meternos en la realidad del otro, para vivir de verdad lo que el otro siente, piensa, es. Porque el hombre, aunque suena a spot publicitario, es un ser extraordinario, aunque muchos se empeñen a veces en hacerme creer que somos todos iguales, que al final todos actuamos con unos mismos patrones, sí, ¿pero lo que va por dentro?

Un saludo Mr. Waller. Thank you.

P. D. a los ajenos: Unos profesores de español en EEUU visitaron alguno de estos puentes y lo comentaron en su blog, Los profes del maíz, y es interesante.

Querida Cecelia:

Su libro es ideal para épocas de sequías. Y no por lo que en el lector pueda provocar sino por la cantidad de lágrimas que hay dentro. Que Holly esté todo el día con los ojos empañados es comprensible... ¡¡pero no es sólo ella!! Aquí todo el mundo llora: su madre, sus hermanos, sus amigos... y no todos lloran por Gerry... lloran por él, por sus cosas y por las de más allá. Por poco me ahogo en la lectura.
Me quejo, sí, pero Posdata: te quiero ("Posdata: te amo" en sus cartas) se lee bien. Es un poco triste que al final no dejemos a Holly felizmente emparejada o, más bien, como a mí me parece que estaría feliz. Es una historia bonita y curiosa que podría haberse contado desde mucho después de la muerte de Gerry, cuando ella estuviera algo más recuperada. Pero es lógico que no nos ahorremos el sufrimiento.
Gracias Cecelia por contarnos de un amor así. Ojalá fuera real.
P. D. a los ajenos: He leído este libro al editarlo Ediciones B en su nuevo formato al que llaman "Librinos". Es realmente cómodo para leer y sí se puede sostener el libro con una mano. El único problema viene al pasar esas páginas tan finas, de 'papel biblia'. El tamaño de letra es pequeño, sí, pero visible y eso no incomoda. Me parece una idea genial pero no el precio: podría ser un poco más barato si pagamos por un formato menor que el de bolsillo. Ahí queda mi idea. Saludos a todos.

Friday, December 17, 2010

Carta póstuma a la Sra. du Maurier:

"Last night I dreamt I went to Manderley again"
"Anoche soñé que volvía a Manderley"

Querida Sra.:
Hace ya mucho tiempo que no escribía directamente en este medio digital porque, con todos mis "problemas" informáticos, se me hacía más fácil escribir sobre un papel y pasarlo aquí cuando tuviera oportunidad. Una hoja (de cualquier tipo) y un bolígrafo (o un lápiz, un rotulador...) pueden llevarse/usarse a/en cualquier sitio. Pero esto es otra historia... y debe ser contada en otra ocasión.
Su libro me ha encantado. De nuevo me sorprendo pensando en cómo una señora de su época fue capaz de escribir este y otros libros. Y a la vez me reprendo por pensar esto. Creo que tengo tan metido en la cabeza que las mujeres siempre han estado marginadas y no se las ha dejado expresarse y desarrollar su intelecto que extrapolo esta "pseudocreencia" a cualquier época, sin pensar en qué época ocurrían estas cosas, en qué sociedad, hasta cuándo... Rebecca se lee rápido, te absorbe, te olvidas de quién eres y quieres gritarles que tengan cuidado o que no se preocupen, que no digan tal o cual cosa, que no hablen ahora porque los criados pueden estar escuchando. Puedo imaginarme perfectamente a la Sra. De Winter que, por cierto, ¿cómo se llama? ¿Es que de nuevo se me ha pasado el nombre de un personaje? ¿Se menciona? Esto me llama siempre la atención: personajes clave en las historias que no tienen un nombre. En este caso, de pila. Maxim sí sabemos que es Maxim, Max o Maximilian. Rebecca era Rebecca... o Reb, creo recordar. Incluso a la señora Danvers también se la nombra de alguna otra manera. Pero no pasa lo mismo con la Sra. De Winter.
Por otro lado sorprende el estilo de vida de esta sociedad... ¿de qué se ocupaban realmente? Porque "en qué" se ocupaban ya lo sabemos: las tardes (y gran parte de la mañana) eran para ellos, para leer el periódico, coser, hablar en el salón... parece que con que hubiera un buen Frank ocupándose de la finca ya era suficiente. Me imagino esos desayunos con huevos, tocino, pan, mermelada... todo en bandejas de plata y caliente... Todo me sorprende... y me muero de envidia.
Al poco de terminar su novela vi la adaptación que hizo Hitchcock en 1940, dos años después de que usted la escribiera. Es una adaptación estupenda, fiel reflejo en la que aparece lo fundamental y no echas nada en falta.
En fin, por una cosa o por otra llegas a odiar a Rebecca: una persona capaz de dejar tanto malo en la vida para las personas que la conocían de verdad. Y no es sólo un ejemplo literario.
Muchas gracias Daphne.

Monday, December 06, 2010

Querido Albert,

... qué libro más curioso, más extraño, más divertido y más bonito ha escrito usted. (Sé que es joven pero no me imagino tuteándolo). He leído el de la biblioteca (qué expresión más rara... parece que "el de la biblioteca" puede ser distinto de cualquier otro) pero me han entrado unas ganas tremendas de comprarlo para subrayarlo, manosearlo, arrugarlo y doblar todas las esquinas de las páginas que me diera la gana. Comencé tomando nota de las frases que me gustaban pero tuve que dejarlo cuando vi que iba a copiar todo el libro.

No sé si ha tenido algo que ver con el diseño de la cubierta y la tipografía de los títulos de los capítulos pero debe saber que por mi parte son un valor añadido al libro, que lo hace más llamativo y especial. Me encanta todo... hasta el video promocional que acabo de ver.

Pues sí, este es un libro especial. Únicamente hay algo que me ha... ¿desagradado? Suena demasiado fuerte y no es eso lo que quiero decir, pero... es la madre de Marcos (la madre sin nombre ahora que lo pienso)... ¿no es demasiado redicha? ¿No tenía teorías para todo? Este tipo de recursos quedan muy bonitos: “mi madre siempre decía”, “mi madre pensaba”, “mi madre siempre me enseñó”... pero hay tantas entradas de este tipo que da la sensación de que si las pusiéramos todas en orden, una detrás de otra, omitiendo el resto del texto, habría algunas que se contradecirían. Yo creo que no podría vivir al lado de alguien que estuviera todo el día teorizando, sentando dogmas. Vive y no teorices sobre la vida. Además, suelo desconfiar de las personas así y no me creo nada de lo que me dicen. Si alguna vez encuentro a una de estas personas que de verdad es coherente y vive lo que realmente dice que es la vida o vive como dice... me retractaré de lo dicho... o acuñaré la regla porque hay una excepción.
Fíjese que por esto he empezado y no era lo que más me había llamado la atención. Lo que más ha sido la visión sexual por encima de todo. No sé si es culpa de la educación del personaje o de usted mismo... o ya rizando el rizo, que usted haya hecho así a su personaje porque así es usted mismo. Habría que disculparlo en el primer caso porque tiene que ver con la historia. Llaman la atención las continuas referencias aunque me han gustado cómo están tratadas. Somos sexo en el sentido de que somos cuerpos sexuados y como nos tratamos con nuestro cuerpo (no es posible tener conexiones sólo espirituales/intelectuales porque no podemos sacar esto último de la caja que lo contiene) es inevitable que se establezcan relaciones, es imposible que no se establezcan.

Por último, la historia me enganchó desde el principio pero me desilusionó un poco en cuento comenzó a hablar del don. Me dí cuenta que estaba ante una especie de novela romántico fantástica... o creo que fue cuando habló de la gente que ya no dormía. El remate vino con el lío de los mundos y las pseudoreencarnaciones. Creo que la novela está un poco desordenada... o esa es la impresión al menos. La forma de hablar de Marcos (o la forma de escribir suya que hace el pensamiento de Marcos, eso no lo sabremos... al menos hasta que lea otra de sus novelas) hace que continuamente vayas y vengas, que empiece pero que no acabe, que te olvides de lo que comenzó diciendo y de lo que de verdad quería contarte.

Muchas gracias Albert por esta novela. Espero que se plantee el reto de continuar escribiendo novelas, obras maestras, libros para subrayar. Un abrazo fuerte.

Thursday, November 25, 2010

Querida Stephenie:

Hay algo que sigue sin encajar, algo que no convence. ¿Seré yo la única que leo sus libros y tengo la sensación de no enterarme?

Al menos a Eclipse no me he enganchado... Me gusta la historia, sí, pero aún me gustaría más si fuera diferente, si se desarrollaran otros puntos y no se extendiera tanto en los que toca. Eclipse no es el libro de la duda de Bella entre Edward y Jacob, Eclipse es el libro de la batalla entre nuestros amigos y los neófitos. Y claro, esto aburre, al menos a mí.


Alguien me dijo que estos libros parecían guiones cinematográficos porque continuamente estaban reseñando - exageradamente - aspectos visuales, de expresiones y sentimientos que realmente no harían falta para la comprensión, ni siquiera para embellecer el relato. Ahora sí que lo he advertido en este libro.


Además, qué debo pensar de alguien que escribe esto en los agradecimientos de su propio libro: Sería una ingrata si no agradeciera su apoyo a las muchas personas que me han ayudado a sobrevivir al pacto de otra novela. ¿No quería seguir? ¿Lo escribió por obligación? No se si lo he entendido mal pero esta frase me ha decepcionado bastante.

¿Qué pasará con Bella? Sabe que quiero esperar a que estrenen la película para comprarme y leerla la edición de bolsillo que suelen sacar a la par. Por cierto, y hago un inciso, que esta vez no ha ocurrido así, ¿cuántos meses han tardado en sacar esta edición desde que estrenaron la película? ¿Por qué ha pasado esto Santillana? Ha resultado que para entonces ya había visto la película y el libro ha sido un poco más decepcionante. “Decepción”, parece la palabra del día...


Entonces... ¿qué pasará con Bella? Me parece que usted tuvo pocas ganas de convertirla. ¿Ocurrirá algún milagro que vuelva a Edward humano? ¿Visitarán a un hechicero que sea capaz de hacer esto? Lo que quiero es que los lobos salgan un poco de la historia...¡¡porque no dejan estar!! Pese a todo lo que significa el personaje de Jacob, calor del acogimiento, lugar para resguardarse, amor luchador... le estoy cogiendo un poco de manía... siempre en medio, al menos en este libro.


Gracias Stephenie, la veré dentro de poco tiempo y espero un final apoteósico... espero guardarme de la tentación de leerlo antes. xx


P. D. a los ajenos: Foto y enlaces cuando tenga tiempo y una buena conexión. [Tuve tiempo, sí, pero no para encontrar ni para fotografiar la cubierta de la edición en español que he leído. Por eso va una de la americana.]

Sunday, October 31, 2010

Querido Herr Glattauer:

La persona que me descubrió su novela sufrió un proceso parecido al que yo seguí cuando la leí, desafortunadamente, ya hace algún tiempo, como siempre... Ejerce un efecto extraño porque, pese a ser un libro "betsellero", puede pararse de leer cuando se quiera. No te atrapa en sus redes y te deja liberarte. Aun así, por la propia "estructura literaria" de la novela, es un libro que se devora.
Esa misma estructura me encanta, como me encanta el estilo epistolar aunque sea digital. Supone el simple hecho de plantar tus pensamientos por escrito, sin verbalizar. Es la forma de hacer real y tangible la narración interior que en los escritos, en las novelas, se expresa de una forma muy simple porque suponemos que podemos entrar en la mente de los personajes.
He recomendado mucho su libro (incluso lo he comprado en alemán) pero da la casualidad que las personas a las que lo he hecho están o han estado involucradas en historias parecidas y en principio se sienten sensibles al tema. Si hablamos de esto, del hecho de conocer a alguien a través de la Red, creo que es igual que de cualquier otra forma. No creo que por hacerlo físicamente pueda llegar a conocerse mejor a otra persona. Sé que para mí no sería una buena manera, aunque eso sea otro cantar. Hay personas que pueden ser totalmente distintas o "más amplias" por escrito que oral/físicamente, lo que luego puede llevar a engaños y desilusiones.
En fin, corto esta sucesión de pensamientos inconexos. Leeré la segunda parte, por supuesto. Gracias y saludos.
P. D. a los ajenos: Os dejo algunos detalles del libro. Me he dejado muchos otros. Hay frases muy buenas que dicen muchas cosas. Nada más que por esas merece la pena leerlo.
...
5) Y en el nada improbable caso de que no respondas a ninguna de las preguntas que acabo de plantearte, has dicho que era sólo un fragmento de lo que querías escribirme. Escríbeme el resto con confianza. ¡Me alegraré de leer cada línea! Es que me gusta leerte, querido Leo.
...
¿Has notado que no sabemos absolutamente nada el uno del otro? Creamos personajes virtuales, confeccionamos irreales retratos robot el uno del otro. Formulamos preguntas cuyo atractivo reside en que quedan sin respuesta. Pues sí, nos dedicamos a despertar la curiosidad del otro y a seguir alimentándola al no satisfacerla de manera definitiva. Intentamos leer entre líneas, entre palabras, y pronto entre letras tal vez. Hacemos grandes esfuerzos por juzgar bien al otro. Y al mismo tiempo nos preocupamos de no desvelar nada importante de nosotros mismos.
...
...tú no eres una persona cualquiera. Si hay una persona que no es cualquiera, ésa eres tú. Y menos para mí. Eres como una segunda voz dentro de mí, que me acompaña día a día. Has convertido mi monólogo interior en un diálogo. Enriqueces mi vida interior. Indagas, insistes, parodias, entras en conflicto conmigo. Te agradezco tanto tu gracia, tu encanto, tu vivacidad, incluso tus "comentarios de mal gusto"...
...Pienso mucho en ti, temprano por la mañana, al mediodía, por la tarde, por la noche, en los intervalos, un rato antes y un rato después de cada intervalo. Y también durante.
Saludos cariñosos, Leo.

Tuesday, September 07, 2010

Estimado Sr. Marc Levy:

Estoy segura que esta no es la mejor de sus novelas pero me ha gustado.

Sólo da la impresión que este no es su mejor trabajo. En ocasiones Volver a verte es confusa, no se sabe quién habla o qué es lo que realmente está diciendo o quiere decir… empezando porque al principio no sabía quién era el verdadero protagonista y porque Paul y Arthur, ¿no son dos nombres parecidos? ¡A mí sí me lo parecen!


La historia es bonita pero al punto fantástico-fantasioso no le encuentro mucho sentido, incluso me parece innecesario. Por un momento pensé que estaba leyendo la novela en que se basó Ojalá fuera cierto, suya y del mismo título, ¿no es el argumento parecido?


Me quedé además sin la gracia de la cubierta que diseña para sus títulos … para … Por eso le conocí… sus libros cantan en las librerías. Además de por una mención en un programa de cine y literatura en RNE5.


Por cierto que me intriga su manera de escribir. ¿Escribe las historias de forma paralela o de verdad es capaz de ir intercalándolas a ese ritmo?

Me quedo con ganas de leer otra de sus novelas para comparar. Gracias y hasta pronto.

P. D. a los ajenos: De nuevo sin posibilidad de colgar la imagen de la cubierta que he leído (sin sobrecubierta además, así que un poco triste). Lo haré, igualmente, cuando pueda. [¡Por fin pude! 31/10/10]
P. D. a los ajenos del 02/01/2011: Tenía un texto extraído del libro desde el momento que lo leí. Os lo paso:
- ¿Cree realmente que se puede amar a una misma persona durante toda la vida? - preguntó Lauren.
- Nunca me ha dado miedo lo cotidiano, la costumbre no es una fatalidad. Uno puede reinventar todos los días el lujo y la banalidad, lo desmesurado y lo común. Creo en la pasión que se va desarrollando, en la memoria del sentimiento. Lo lamento, todo esto es culpa de mi madre, que me atiborró de ideales amorosos. Esto pone el listón muy alto.